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CONVICCIONES

“¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás por ventura en mi regazo?”

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Foto:https://www.facebook.com/SantuarioGuadalupe/photosFestividades vienen y van, pero hay una de ellas que siempre permanece fresca y viva: la de la Virgen de Guadalupe. Es sorprendente ver cómo millones de peregrinos llegan a la Casa del Tepeyac, en la Ciudad de México, para rendirle honores a la Madre de Jesús, a la “Madre del Verdadero Dios por quien se vive”. Cada peregrina y peregrino lleva en inscrito en su corazón una historia propia la cual lleva a presentar a María, porque ella, como madre, sabe escuchar a sus hijas e hijos y sabe interceder por ellas y ellos ante el Hijo Mayor.

Las historias personales que se presentan a María están llenas de alegría, de esperanza, de éxitos, pero muchísimas de ellas están cargadas de dolor, sufrimiento, desesperanza, fracasos y temores. Y ahí está ella, la Madre, acogiendo en su regazo de amor a todas y todos para infundirles amor, esperanza y ánimos para salir adelante y  construir una vida digna, a la altura de los hijos e hijas de Dios.

En la serenata que se le rinde a la Virgen de Guadalupe el 11 de diciembre por la noche, en el interior de la Basílica, hay un momento muy emotivo y especial: el de los inmigrantes que se encuentran en los Estados Unidos. Una televisora de Los Ángeles California llega con cantantes inmigrantes profesionales para cantar ante la amada imagen de Santa María de Guadalupe, traen también las miles de cartas que inmigrantes de allá escriben para la Virgen. Los comentaristas remarcan que nuestras hermanas y hermanos que emigraron a los Estados Unidos lo han hecho obligados por las situaciones de pobreza, de desempleo o de violencia imperantes en sus países de origen. Se han ido de sus casas, dejando familia atrás, para lograr subsistir, para encontrar una vida más digna.

Allí, ante la Virgen, se hacen presentes las/los migrantes y los que ya lograron pasar “del otro lado” pero que, por no tener papeles legales viven temiendo a la migra. La presencia de estos cantantes inmigrantes mueve las conciencias y los corazones de las miles de personas que se encuentran en el interior del Santuario Guadalupano, y nos hace recordar que día a día hay cientos de migrantes que cruzan fronteras para ir a países que ofrecen mejores oportunidades de trabajo y de vida. Como sabemos, los y las migrantes sufren discriminaciones y violaciones de sus derechos humanos, así como la constante amenaza de los extorsionadores y de la trata. Toda esta realidad es puesta a los pies de la Morenita del Tepeyac.

Las oraciones de estas festividades de la Virgen de Guadalupe, en este año, tienen una marca muy especial: pedir por la paz en México y en todo el mundo. Pedimos por la conversión de quien hace daño a los pobres, para que se acabe la corrupción presente, para que haya verdadera justicia y paz en este México que ha estado sufriendo las consecuencias de la injusticia y la violencia en estos últimos meses; violencia ocasionada por autoridades corruptas, vendidas al mejor postor. Recordamos de manera especial a los 42 que aún siguen desaparecidos (eran 43 pero ya se identificaron los restos de uno de ellos) y a sus familiares que siguen viviendo en la angustia, el dolor y la frustración.

El rostro maternal de María inspira confianza a sus hijas e hijos, por eso todas ellas y ellos corren hacia su Casita para hablarle de sus sueños pero también de sus dolores. Que Santa María de Guadalupe, Emperatriz de las Américas y de las Islas Filipina interceda por todos nosotros para que conozcamos al Hijo de sus entrañas, a Aquel que es el Príncipe de la Paz, y que viene a establecer el Reino de Dios que es de amor, de justicia, dignidad y de paz. Que sepamos escuchar a nuestra Madre que nos dice: “¿No estoy yo aquí que soy tu madre? ¿No estás por ventura en mi regazo?” que los migrantes, los inmigrantes, los desaparecidos y todos aquellos que sufren sientan el abrazo maternal de Santa María de Guadalupe, que es abrazo del amor materno de Dios. Así sea.

María Silvia Flores Alvarado, mc.
Migranteshoy.org

 

 

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